Historias del espacio interior
Blu
Fondo blanco
A pocos centímetros de mi mano derecha, con la que sostengo el lápiz que utilizo para dibujar la viñeta de este mes, yace el cadáver de un mosquito que aniquilé de una cachetada.
Tiene las patas mirando al techo y unas rayas blancas envuelven su cuerpo fardando de ser un tigre, mucho más maligno que lo que yo conozco como “mosquito común”. Hace unos años sus picaduras eran sumamente molestas, duraban horas a partir de la inoculación de saliva a través de la aguja que tienen por conducto alimentario. A día de hoy estoy completamente inmunizado, ni siquiera siento el pinchazo.
Matarlos se ha convertido en un acto reflejo. A veces incluso les dejo unos segundos de incertidumbre para que se acomoden sobre la piel y, en cuanto piensan que su misión ha sido un éxito, les traigo la noche con la palma plana, rápida y un chasquido escandalosamente agudo.
Hace escasos segundos decidí indultar al último micro vampiro. Aterrizó muy cerca de mi reloj de pulsera, dejó sus alas verticales en modo de alerta, tras un instante bajó la guardia y empezó a succionar. La transfusión había comenzado. Empezó a hincharse a una velocidad insospechada. La bolsa de su abdomen se mostraba como una bombilla de laboratorio fotográfico que iba aumentando de intensidad a medida que se llenaba. Observé la operación inmóvil para no asustarlo. Seguía. Por un momento me dio la sensación de que hicimos contacto visual. Seguía. Parecía preguntarme “¿a qué esperas?”. Le dejé seguir y seguía.
Totalmente deformado interrumpió la tarea. Lo miré atentamente y ví como perdía el conocimiento. El conducto seguía enganchado a mi piel mientras su alma abandonaba el cuerpo. Levanté el brazo y confirmé su defunción.
Pensaba que eso sólo era cosa de humanos.
Publicado en la revista Mongolia de Octubre
En otro orden de cosas aprovecho este envío masivo para contarles que junto a Tonina Gelabert estamos trabajando en una novela gráfica y por fin podemos empezar a enseñar cosas. Hace ya un par de años que estamos con la historia pero en estos meses hemos conseguido darle la forma que buscábamos y ahora estamos en la etapa de dibujo y color.
El proyecto nació como “Blu Bloop” pero ahora le hemos cambiado el nombre a “Historias del espacio interior” para linkearlo con mi proyecto anterior (aunque en la intimidad seguimos llamándole Blu).
Poco a poco iré contándoles más cosas sobre el proyecto pero si quieren pueden acceder a la cuenta de IG que hemos creado @Blubloop.comic para que puedan hacer un seguimiento semanal del proceso.
Otra de las novedades es que en octubre estrené una sección en el programa de Anna de la Salud “Codi Beta”. Me encargo de un pequeño bloque llamado “Cultura geek” en el que básicamente hablo de las cosas más chulas que encuentro en y sobre internet.
En cuanto a noticias musicales seguimos dándolo todo con Téntol! Estuvimos el finde pasado cerrando la sesión del sábado con un directo muy divertido. La anécdota personal fue que me llevé un cómic de “Martian Manhunter” de Javier Rodriguez, que es sin duda la mejor serie que está publicando DC ahora mismo, para que me lo firmara y acabó tocando la guitarra con nosotros en una sesión de impro sin desperdicio alguno. Puto amo.
Si se perdieron el concierto y tienen mono de escucharnos, este viernes tienen una oportunidad en el Bar Sabotage, en Satan Catalina. Tocaremos con los Cendra así que pueden esperar una gran banda sonora de noche invernal.
Bueno, hay algunas noticias más pero iré dosificando para no saturar.
Nos vemos pronto en la bandeja de entrada





